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sábado, 18 de enero de 2014

Entre Psicólogos I: Disfruta de las pequeñas cosas


El otro día, bueno, más bien ayer mismo, me junté con mi buen amigo Fº Javier Cano, otro grandísimo psicólogo (@chamarrillo por si queréis seguirlo por Twitter) para tomarnos algo y charlar, como siempre nos pasa acabamos discutiendo y dando diversas opiniones sobre la labor que nos ocupa: la Psicología.
La conversación desvarió y tocó diversos temas, pero me gustaría quedarme con uno que, aunque siempre está ahí no nos solemos dar cuenta, y son ni más ni menos las pequeñas cosas que nos hacen felices.
Y es que amigos, estamos en una sociedad en las que se nos inculca desde que somos pequeños, que es lo que necesitamos y que es imprescindible, para que seamos felices. Esto nos lo meten en nuestro pensamiento desde que somos pequeños, ya sean nuestros familiares, ya sea la televisión y porque no decirlo, la sociedad misma: “Necesitas un buen trabajo, necesitas estudiar, necesitas ganar dinero para comprar cosas, necesitas una pareja perfecta, una casa en la playa y porqué no un perro”.
Algunas personas se dan cuenta (sobre todo con la situación económica que tenemos) de que esto no es posible, pero muchas otras no son capaces de ser felices con poco o que la situación que les toca vivir, piensan que tener más dinero, más poder y más bienes materiales es una forma de ser más felices, esto es muy discutible (solo hay que ver la cantidad de depresivos que lo tienen “todo”), bien es cierto que tener más cosas nos puede facilitar un poco la vida, pero está demostrado que dentro de una sociedad consumista como la actual, el hecho de comprar un bien deseado produce un estímulo que nos hace ser “felices”, (quiero que piensen bien en esas comillas) pero, ¿Cuánto dura esa felicidad?.
Podrás comprobar que esa felicidad esta tan efímera que prácticamente dura unas horas y después se va tan rápido como vino.
Ser feliz es algo más que todo eso, podemos decir que las personas somos felices cuando apreciamos las pequeñas cosas de la vida, aquellas que surgen de forma espontánea y con toda la naturalidad del mundo, a esa fue más o menos a la conclusión que llegamos.
Esto no es casual, las cosas espontáneas son las que buscamos inconscientemente, las que surgen de hacer callar nuestro interior y cumplir sus deseos. Damos rienda suelta a nuestro verdadero yo. Salimos cuando nos apetece, y nos relacionamos cuando lo necesitamos, también necesitamos de soledad. Todo este suceso de situaciones diarias, suelen hacerse porque es lo que nuestro cuerpo y nuestra mente nos pide.
Para una persona la felicidad puede estar en tomarse una cerveza con una amigo, para otra sentarse en el sofá con una manta y leer un libro, para una abuela seguramente no haya mayor felicidad que la de estar con sus nietos.
¿Por qué no valorar estas cosas sencillas del día a día? ¿Por qué no dejamos de dar por supuestas, de considerar como derechos, todos esas cosas que nos da la vida o que nos quita? Podemos descubrir la felicidad en todas aquellas pequeñas cosas a las que nos hemos acostumbrado o que nos sobran. Eso que tu consideras lo normal para otra persona es un lujo. ¿Qué pequeños gestos cotidianos podrías hacer para sentirte mejor?
Empieza por ahí. 


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