No
se alarmen, pues no pretendo hacer ningún aporte a la clasificación
sindrómica en la psicología. Sucede que en lo que llevo trabajando
he escuchado respuestas muy parecidas al ulular de una locomotora y
por ello, gráficamente, he llamado así al síndrome que las
ocasiona.
El
síndrome de la locomotora se observa con mayor frecuencia en las
mujeres, sobre todo amas de casa, aunque también lo pueden padecer
las trabajadoras. Estas mujeres se sienten histéricas, cansadas,
hastiadas, sin deseos de hacer las cosas, no quieren ser tocadas por
sus esposos, y se generan problemas en la pareja, no sienten placer
sexual, lo cual incrementa el rechazo a dichas relaciones, creen
tener alguna enfermedad que explique sus molestias físicas, como es
la anemia, infección en los riñones o alguna afección maligna, y
buscan ayuda médica para, por diversos análisis, se llegue al
diagnóstico de esa supuesta enfermedad.
Cuando
se les pregunta qué hacen el lunes, responden: "Me levanto,
pongo a hacer el café, preparo después el desayuno a los de la casa
y desayuno yo también, arreglo las camas, empiezo a preparar el
almuerzo. En ese intervalo de tiempo voy a la plaza, al mercado, lavo
la ropa y la plancho. Preparo la comida y espero a que vengan los
hijos de la escuela, espero a que llegue mi esposo, y después de
que comemos veo la novela. Antes de acostarme les preparo la ropa del
colegio a los niños". ¿Y qué hace usted los domingos?, esa es
la segunda pregunta que se le debe hacer, y la respuesta es: "Más
o menos lo mismo". No existe diferencia entre un día cualquiera
y los fines de semana. Si se trata de una trabajadora y se le
pregunta ¿qué hace un día cualquiera de la semana?, le dirá: "Lo
mismo, del trabajo a la casa y de la casa al trabajo". Una vez
hechas las preguntas, tales respuestas significan que posiblemente
estas personas padezcan del síndrome de la locomotora. Para llegar a
su diagnóstico final se les debe preguntar: —¿Desde cuándo usted
no va a la playa? Respuesta: Uuuuuh (como la locomotora). —¿Desde
cuándo usted no va a un restaurante? Respuesta: Uuuuuh (como la
locomotora). —¿Desde cuándo usted no lee un libro? Respuesta:
Uuuuuh (como la locomotora). —¿Desde cuándo usted no va al cine o
al teatro? Respuesta: Uuuuuh (como la locomotora). —¿Desde cuándo
usted no va a algún lugar a bailar? Respuesta: Uuuuuh (como la
locomotora). —¿Desde cuándo...? Respuesta: Uuuuuuuuuuuh.
Y
a estas personas se les explica que no están enfermas, están
cansadas de llevar un modo de vida rutinario y monótono que puede
enfermarlas, y si quieren sentirse bien, tienen que modificarlo. Y la
mejor y única medicina para esto es distracción, distracción y
distracción.
La
distracción es parte de lo que todos los seres humanos deben
programarse dentro de su plan de vida para facilitar la recuperación
de las energías perdidas en las obligaciones cotidianas. No olvide
esto nunca.

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