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jueves, 6 de agosto de 2015

Emociones del día a día: El miedo


El miedo, ¿quien no lo ha sufrido en sus carnes ante algo? El miedo es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o a la amenaza, y se manifiesta en todos los animales, lo que nos incluye a nosotros mismos.
Existe miedo real cuando la dimensión del miedo está en correspondencia con la dimensión de la amenaza. Existe miedo neurótico cuando la intensidad del ataque de miedo no tiene ninguna relación con el peligro o esta es desproporcionada con el nivel de amenaza real. Ambos, miedo real y miedo neurótico, fueron términos definidos por Sigmund Freud en su teoría del miedo (aunque no estoy muy de acuerdo con su enfoque, vamos a cogerle prestados los términos).

Hoy amigos míos vamos a centrarnos un poco en el miedo neurótico, que es el que tanta gente sufre en silencio y tan de la mano va, de su inseparable amiga la ansiedad.

Antes de nada vamos a intentar explicar como funciona:

El miedo funciona como un círculo, dando vueltas en sí mismo. Decimos que se trata de un círculo porque el miedo se retroalimenta, es decir: alimenta de sí mismo. Conocer el círculo del miedo nos ayudará a poder afrentarlo de la manera correcta y poder ayudar a quienes lo padecen.

Este “circulo” consta de 4 fases o partes:

  • Fase 1 :Imaginación
Comenzamos a recorrer las fases del miedo cuando nos imaginamos imaginamos la situación aterradora e imaginamos que nos puede pasar en ella (normalmente salimos bastante mal parados). Algunos lo llaman «el síndrome del juicio final», porque «¡va a ocurrir algo catastrófico!» Por ejemplo, para una persona que nunca ha hablado en público, con el mero hecho de pensar que tiene que hacerlo inmediatamente se activarán en su mente cientos de frases y voces que harán de este momento una situación traumática. En su imaginación, se dirá muchas cosas a sí misma:
«Se van a reír de mí. Me voy a quedar sin voz. ¿Y qué pasa si me olvido de lo que tengo que decir? ¿Y si no me sale nada? ¿Y si la gente se aburre?»
Esto es lo que nos causa el miedo, nos paraliza. Podemos estar frente a una llovizna y pensar que se aproxima un tornado.
  • Fase 2 : El miedo
La imaginación activa el miedo y, en este punto, el miedo ya se ha disparado y ha empezado a crecer. Es decir, al comienzo decimos «si hablo en público, se me va a olvidar, ¡qué vergüenza!». Estos pensamientos recién elaborados ya te han causado miedo, y este miedo empezará a retroalimentarse nuevamente (volvemos a la fase 1) . Desde ahí, no solo piensas «¡qué vergüenza!», sino también «se van a reír de mí, se van a burlar, ¡voy a hacer el ridículo! Todo el mundo en el auditorio se va a reír de mí, ¡y nadie me va a escuchar!». A estas alturas, el miedo empezará a activar más intensamente la percepción negativa de la realidad y comenzará a distorsionarla. Tu cuerpo también va a sentir el miedo, hará que te vuelvas torpe, que tu voz tiemble, que los nervios se activen, que te suden la frente y las manos, y el corazón se te acelere. Y todos estos síntomas que comienzas a sentir, todas estas respuestas corporales, harán que, efectivamente, se cumpla lo que desde un principio pensaste que iba a suceder (aquí podríamos hablar de la profecía autocumplida, pero eso mejor lo dejamos para otro día).

  • Fase 3: Reacción
Solemos reaccionar ante el miedo de dos maneras muy comunes: Paralizarse o huir, no tenemos un rango de respuesta mucho mayor para esto (ni nosotros ni ningún otro animal), si volvemos al ejemplo anterior sobre hablar en publico, pueden pasar dos cosas, o bien que no te presentes a la charla (huyes, además esta acción al bajar los niveles de ansiedad, hace mas probable que se repita en el futuro) o bien que si el miedo se apodera de tí no te salga la voz del cuerpo (te paraliza), puede darse el caso de que tengamos otra respuesta (normalmente defensiva), pero cuando nos dejamos llevar por el miedo suele ser bastante ineficaz o estúpida. Pongamos algunos ejemplos con los que seguro os sentiréis identificados:

Si tienes miedo a la noche, ¿qué haces? ¡Te cubres con la sábana como si la sábana fuese blindada!
¿Cuántas veces has mirado debajo de la cama? ¿Para qué? Si hubiera alguien debajo de la cama, ¿qué harías? No sabes, pero lo compruebas de todos modos.
¿Cuántas veces has ido al armario para ver si había alguien escondido allí? No te entra la ropa, pero piensas que puede haber una persona ahí adentro.
Son cosas ridículas, ¿no? Sin embargo, en esos momentos, el miedo nos controla...

  • Fase 4: Recuerdo

La fase anterior, suele acabar con una experiencia traumática (en el caso anterior no decir ni una palabra en la conferencia, por ejemplo), la cual, hace que se nos grabe en la memoria al rojo vivo, por lo que al presentarse una situación similar a la que nos produjo la reacción de la 3ª fase, tenderemos pensar que nos va a volver a pasar exactamente lo mismo, y el circulo vuelve a comenzar.

Si tu miedo se originó al cerrar un mal negocio, ante una nueva oportunidad se activará tu primer recuerdo y tu pensamiento será como lo siguiente: «Sí, pero a mí me engañaron. A mí me fue mal. Hay que tener cuidado. Hummm, no sé. Esta vez no me enganchan.»
Si te fue mal con una pareja, probablemente esa mala experiencia será el primer recuerdo que acuda a tu mente cuando quieras acercarte a alguien del sexo opuesto.

Estos miedos lo único que logran es que pierdas de vista todo lo nuevo, la mejor gente, el mejor negocio y las mejores oportunidades que están por venir. El miedo ofusca nuestra mente y nuestro entendimiento, por eso debemos atacarlo por todos los flancos.

Tú tienes el poder de frenar el círculo tan dañino del miedo. Usa tu imaginación de manera positiva, para visualizar aquellas cosas que quieres lograr en la vida. Haz de ella un aliado, y no un enemigo que te convierta en esclavo del miedo. No alimentes tus miedos con pensamientos que te paralicen. Por el contrario, aliméntate de pensamientos sanos, positivos, de esperanza, de alegría. Deshazte de todo mal recuerdo del pasado y decídete a vivir en el presente de tal manera que seas capaz de crear buenos recuerdos para el futuro. Así como pienses, serás, y terminarás actuando de esa forma. Y recuerda que nos convertimos en aquello en que pensamos la mayor parte del tiempo. ¡Somos lo que pensamos que somos! Elige pensarte como una persona libre de todo temor.

En el próximo articulo os daré unos consejos para intentar superar vuestros miedos, ¡saludos!

Bibliografía:

Stamateas, Eduardo: Emociones toxicas, Ediciones B,1 jun. 2014
Diccionario ideológico de la real Academia Española, Ed. Gustavo Gili, 1997
J. A. Marina y M. L. Penas, Diccionario de los sentimientos, ed Anagrama, 1999
Catherine Lutz,Unnatural Emotions: Everyday Sentiments on a Micronesian Atoll and Their Challenge to Western Theory, 1988.
Sven Linqvit. Historia de los bombardeos. Turner, 2002 

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