
Los
trastornos de eliminación de orina y heces, enuresis y encopresis
respectivamente, son característicos de la infancia. Las causas
pueden ser de diversa índole, tanto físicas como psicológicas,
pero no os preocupes demasiado pues en ambos casos tienen
tratamiento.
De escapes
hablamos...
La
enuresis es el escape involuntario de la orina durante la noche; la
incapacidad de retenerla durante el día, a este tipo se denomina
incontinencia diurna. Si vuestro hijo moja la cama constantemente
cuando va a dormir o viene con la ropa húmeda del cole una vez que ha
superado los cuatro años de edad, probablemente su hijo sufra este
tipo de trastorno.
Para
que se pueda hablar de enuresis también hay que hablar de
frecuencia: este tipo de incontinencia tiene que ser de dos episodios
semanales al menos durante tres meses consecutivos.
Hay
dos tipos de enuresis: la primaria y la secundaria. La principal
diferencia entre ambas es que, en la enuresis primaria, el niño
nunca han llegado a conseguir el control de la orina, mientras que en
el caso de la secundaria sí que lo han conseguido, pero el niño da
un paso atrás en este aspecto.
La
encopresis, por su parte, consiste cuando el niños realiza sus
deposiciones fuera del entorno apropiado (en esto caso el cuarto de
baño), para su diagnóstico se cumplen los mismos criterios que la
enuresis.
Población
afectada
La
enuresis afecta por igual tanto a niños como a niñas, pero la
encopresis suele afectar más a niños. La enuresis nocturna afecta
al 15% de los niños de cinco años, según El
Libro Blanco "La Enuresis Monosintomática Primaria en España",
una iniciativa de la Asociación Española contra la Enuresis, de
varias sociedades científicas y de la compañía Ferring que se hizo
pública en 2007.
Del
documento se extrae que el porcentaje de afectados va disminuyendo
con la edad. En el 70% de los casos no está diagnosticada y, según
un 83% de los casi 1.200 pediatras a los que se consultó para
elaborar el libro, los progenitores no acuden a la consulta por
sentir vergüenza de que sus hijos sigan teniendo pérdidas de orina.
A
los cuatro años se les escapan las heces al 3% de los niños una vez
por semana y, a los siete años, la encopresis tiene una prevalencia
del 2,3% en los niños y del 0,7% en las niñas, según datos de un
documento sobre los "Trastornos de la eliminación: enuresis
y encopresis", de Reyes Hernández Guillén, pediatra del
Centro de Salud El Restón, y de Mercedes Rodrigo Alfageme, del
servicio de Psiquiatría Infantil, del Hospital Materno-Infantil del
12 de Octubre, ambos de Madrid.
¿Y
todo esto a que se debe?
La
enuresis puede ser debida a causas físicas como la cistitis, algún
tipo de infección en el aparato urinario o simplemente a que el
paciente tenga la vejiga más pequeña que lo que corresponde a su
edad (por lo que es normal que vayan más veces al baño).
Cuando
vuestro hijo se hace pipí en la cama, de forma constante y seguida,
es importante acudir a su pediatra para descartar algunas de las
posibles causas mencionadas anteriormente. Si el examen médico no
encuentra ningún indicio de estas, es probable que se trate de un
problema de índole psicológica, por lo que debemos acudir a un
profesional, las causas de que este trastorno sea de tipo psicológico
pueden ser múltiples y van desde procesos emocionales negativos a
simplemente llamar la atención de los progenitores.
Tanto
el tratamiento para la enuresis como para la encopresis, siguen unas
pautas similares basadas en el tratamiento conductual que se dirigen
a corregir los defectos que puedan existir en el aprendizaje del
niño, a encontrar su causa y el uso de técnicas de control de
esfínteres.
Consejos
para los padres
- Muchos padres, cuando su hijo/a ensucia la cama, van rápidamente a cambiarles las sabanas y el pijama, esto no es aconsejable, tiene que ser el propio niño (si es muy pequeño podemos ayudarle) el que debe realizar esto, para que poco a poco vaya asociando la consecuencia que tiene ensuciar la cama y que no va a llamar la atención de los padres de la forma que esperaba.
- No castigar al niño, esto es importante, el castigo (como en muchos otros casos) para este tipo de conducta es poco productivo.
- No poner al niño pañales durante mucho tiempo, ya que lo que buscamos es que el niño aumente la sensibilidad de su piel a la humedad, y en cierto modo con los pañales “le estamos dando permiso para orinarse o defecar encima”, el niño debe aprender a sentir la incomodidad que produce no hacer sus necesidades en un lugar adecuado.
- Para los casos de enuresis, durante el día sería recomendable, darle líquidos para que el niño vaya identificando las sensaciones de “vejiga llena” y después llevarlo al baño para que compruebe por sí mismo la sensación de “vejiga vacía”
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