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martes, 17 de mayo de 2016

Sobre la encopresis y la enuresis





Los trastornos de eliminación de orina y heces, enuresis y encopresis respectivamente, son característicos de la infancia. Las causas pueden ser de diversa índole, tanto físicas como psicológicas, pero no os preocupes demasiado pues en ambos casos tienen tratamiento.

De escapes hablamos...

La enuresis es el escape involuntario de la orina durante la noche; la incapacidad de retenerla durante el día, a este tipo se denomina incontinencia diurna. Si vuestro hijo moja la cama constantemente cuando va a dormir o viene con la ropa húmeda del cole una vez que ha superado los cuatro años de edad, probablemente su hijo sufra este tipo de trastorno.
Para que se pueda hablar de enuresis también hay que hablar de frecuencia: este tipo de incontinencia tiene que ser de dos episodios semanales al menos durante tres meses consecutivos.

Hay dos tipos de enuresis: la primaria y la secundaria. La principal diferencia entre ambas es que, en la enuresis primaria, el niño nunca han llegado a conseguir el control de la orina, mientras que en el caso de la secundaria sí que lo han conseguido, pero el niño da un paso atrás en este aspecto.
La encopresis, por su parte, consiste cuando el niños realiza sus deposiciones fuera del entorno apropiado (en esto caso el cuarto de baño), para su diagnóstico se cumplen los mismos criterios que la enuresis.

Población afectada

La enuresis afecta por igual tanto a niños como a niñas, pero la encopresis suele afectar más a niños. La enuresis nocturna afecta al 15% de los niños de cinco años, según El Libro Blanco "La Enuresis Monosintomática Primaria en España", una iniciativa de la Asociación Española contra la Enuresis, de varias sociedades científicas y de la compañía Ferring que se hizo pública en 2007.
Del documento se extrae que el porcentaje de afectados va disminuyendo con la edad. En el 70% de los casos no está diagnosticada y, según un 83% de los casi 1.200 pediatras a los que se consultó para elaborar el libro, los progenitores no acuden a la consulta por sentir vergüenza de que sus hijos sigan teniendo pérdidas de orina.
A los cuatro años se les escapan las heces al 3% de los niños una vez por semana y, a los siete años, la encopresis tiene una prevalencia del 2,3% en los niños y del 0,7% en las niñas, según datos de un documento sobre los "Trastornos de la eliminación: enuresis y encopresis", de Reyes Hernández Guillén, pediatra del Centro de Salud El Restón, y de Mercedes Rodrigo Alfageme, del servicio de Psiquiatría Infantil, del Hospital Materno-Infantil del 12 de Octubre, ambos de Madrid.

¿Y todo esto a que se debe?

La enuresis puede ser debida a causas físicas como la cistitis, algún tipo de infección en el aparato urinario o simplemente a que el paciente tenga la vejiga más pequeña que lo que corresponde a su edad (por lo que es normal que vayan más veces al baño).
Cuando vuestro hijo se hace pipí en la cama, de forma constante y seguida, es importante acudir a su pediatra para descartar algunas de las posibles causas mencionadas anteriormente. Si el examen médico no encuentra ningún indicio de estas, es probable que se trate de un problema de índole psicológica, por lo que debemos acudir a un profesional, las causas de que este trastorno sea de tipo psicológico pueden ser múltiples y van desde procesos emocionales negativos a simplemente llamar la atención de los progenitores.
Tanto el tratamiento para la enuresis como para la encopresis, siguen unas pautas similares basadas en el tratamiento conductual que se dirigen a corregir los defectos que puedan existir en el aprendizaje del niño, a encontrar su causa y el uso de técnicas de control de esfínteres.

Consejos para los padres

  • Muchos padres, cuando su hijo/a ensucia la cama, van rápidamente a cambiarles las sabanas y el pijama, esto no es aconsejable, tiene que ser el propio niño (si es muy pequeño podemos ayudarle) el que debe realizar esto, para que poco a poco vaya asociando la consecuencia que tiene ensuciar la cama y que no va a llamar la atención de los padres de la forma que esperaba.
  • No castigar al niño, esto es importante, el castigo (como en muchos otros casos) para este tipo de conducta es poco productivo.
  • No poner al niño pañales durante mucho tiempo, ya que lo que buscamos es que el niño aumente la sensibilidad de su piel a la humedad, y en cierto modo con los pañales “le estamos dando permiso para orinarse o defecar encima”, el niño debe aprender a sentir la incomodidad que produce no hacer sus necesidades en un lugar adecuado.
  • Para los casos de enuresis, durante el día sería recomendable, darle líquidos para que el niño vaya identificando las sensaciones de “vejiga llena” y después llevarlo al baño para que compruebe por sí mismo la sensación de “vejiga vacía” 

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